La movida del dinero hace hinchar el índole del hombre moderno con nada más aire para que levite estando en nirvana sobre lo que queda de él en el suelo -su sombra parecida a un charco. Por suerte la mitad del mundo es de mujeres
Hola. Siempre tus elecciones, Anastasio, son oportunas y pertinentes. La imagen que nos propusiste simboliza la codicia y la vanidad en todo el sentido del termino. El hombre inflado como un neumático hasta el estallido, no se esta dando cuenta de que demasiada riqueza y demasiado orgullo como corolario lo llevan desgraciadamente a su perdida. El símbolo del aire como materia inconsistente acentúa la sensación de repulsión y de lastima que nos inspira un ser humano lleno de orgullo y vació por dentro. Como el aire que nos escapa de los manos por no tener algo de sustancial, esas personas parecen como burbujas listas par estallar en cualquier momento, mostrando su debilidad subyacente y ocultada bajo falsas apariencias de aplomo y de confianza. Por ser tan centradas en su propio interés, se vacían poco a poco de lo que es la esencia de cualquier individuo sano, es decir la empatia ante el desamparo del prójimo.
La movida del dinero hace hinchar el índole del hombre moderno con nada más aire para que levite estando en nirvana sobre lo que queda de él en el suelo -su sombra parecida a un charco.
ResponderEliminarPor suerte la mitad del mundo es de mujeres
Hola. Siempre tus elecciones, Anastasio, son oportunas y pertinentes. La imagen que nos propusiste simboliza la codicia y la vanidad en todo el sentido del termino. El hombre inflado como un neumático hasta el estallido, no se esta dando cuenta de que demasiada riqueza y demasiado orgullo como corolario lo llevan desgraciadamente a su perdida. El símbolo del aire como materia inconsistente acentúa la sensación de repulsión y de lastima que nos inspira un ser humano lleno de orgullo y vació por dentro. Como el aire que nos escapa de los manos por no tener algo de sustancial, esas personas parecen como burbujas listas par estallar en cualquier momento, mostrando su debilidad subyacente y ocultada bajo falsas apariencias de aplomo y de confianza. Por ser tan centradas en su propio interés, se vacían poco a poco de lo que es la esencia de cualquier individuo sano, es decir la empatia ante el desamparo del prójimo.
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