Ayer leí un artículo en el sitio Web
"www.matadornetwork.com/es" titulado: 12 FRASES QUE
SOLO LOS ESPAÑOLES ENTENDEMOS.
En este artículo se explican detalladamente 12
expresiones que usan los españoles entre ellos.
El contenido me parezco original y muy interesante,
por eso decidí compartirlo en el BLOG con todos vosotros. Espero que os
guste y sirva de ayuda.
1. Se me ha ido el
santo al cielo
¿Qué santo? ¿Y no debería estar
ya en el cielo, de todas formas? En realidad, no. El santo está siempre con
nosotros y “se nos va al cielo” cuando se nos olvida algo que teníamos que
hacer o que estábamos a punto de decir. “¿Qué estabas diciendo?” “Ay, no sé…
¡se me ha ido el santo al cielo!”. Se dice que la frase fue pronunciada por
primera vez por un cura que estaba hablando sobre un santo en plena misa y, de
pronto, olvidó qué iba a decir sobre él. Se le había ido el santo al cielo.
2. Llevarse a
alguien al huerto
Si convences a alguien de que
haga algo (normalmente acostarse contigo), te has llevado esa persona al
huerto. La expresión tiene su origen en La Celestina, una de las obras más
importantes de la literatura medieval española. En la historia, la Celestina,
una vieja alcahueta, convence a la protagonista femenina, Melibea, para que se
encuentre en un huerto a medianoche con Calixto, su futuro amante. No daremos
más detalles…
3. Irse por los
cerros de Úbeda
Algo que los políticos hacen muy
bien. Alguien se va por los cerros de Úbeda cuando empieza a divagar al hablar,
saliéndose del tema por completo. Por supuesto, puede ser algo involuntario o
totalmente deliberado para evitar contestar a una pregunta que te acaban de
hacer.
¿El origen? En el siglo XII, el
rey Fernando III estaba a punto de atacar la ciudad jienense de Úbeda, y uno de
sus capitanes desapareció justo antes de que empezase la batalla. Volvió cuando
la ciudad ya había sido conquistada y, cuando le preguntaron dónde había
estado, aseguró que se había perdido por los cerros de Úbeda. Ya, claro,
pensaron todos.
4. Hacerse el sueco
¿Hacerse el sueco? No es algo
fácil de fingir siendo español, ¿cómo lo hacemos? Muy sencillo: fingiendo no
darnos cuenta de que algún mensaje está dirigido a nosotros, desentendiéndonos
de las cosas como si, efectivamente, fuésemos suecos y no entendiésemos nada.
Pero que los suecos no se ofendan, ya que la expresión es el simple resultado
de una evolución incorrecta de la lengua. Ese “sueco” viene de “soccus”, un
tipo de zueco que solían llevar los humoristas romanos que hacía que caminasen
de forma tosca y torpe. La expresión quiere decir en realidad “hacerse el
torpe”, ¡nada que ver con Suecia!
5. Ponerse las
botas
¿Botas nuevas? ¿Llega el
invierno? ¡No! Los españoles nos ponemos las botas cuando comemos mucho (mucho
a nivel boda o comida navideña). La razón se remonta a los orígenes de las
propias botas, que al principio eran muy caras (¡grandes y de cuero!), y que
solo se podían permitir los caballeros con posibles. Esos que también se podían
permitir darse grandes atracones sin sufrir por su cuenta bancaria (o el
equivalente de la época).
6. Coser y cantar
El paso del tiempo hace que
algunas expresiones se vuelvan contradictorias, y este es un ejemplo perfecto.
¿A cuánta gente le resulta fácil coser hoy en día? Posiblemente no a tanta como
hace unas décadas o siglos… Pero nos da igual y seguimos diciendo que algo es
“coser y cantar” cuando queremos decir que va a ser muy, muy fácil. Esperemos
simplemente que nadie intente comprobar cómo de fácil haciéndonos coser y
cantar de verdad.
7. Llevarse el gato
al agua
Esta expresión tiene una lógica
aplastante. Imagínate intentando hacer precisamente, meter un gato en el agua.
No es fácil, ¿verdad? Te llevas el gato al agua cuando consigues hacer algo
difícil, normalmente ganar una discusión o convencer a otras pesonas de hacer
las cosas como tú quieres.
8.
No dar un palo al agua
Ponte en situación. Tienes 15
años, llevas varias horas metido en tu habitación jugando a la consola y de
pronto entra tu madre hecha una furia. “¡Levántate y ordena! ¡O estudia! ¡Es
que no das ni un palo al agua!”. Tu madre te está llamando vago en lenguaje
marinero, que es de donde viene la expresión. El palo en este caso es el remo,
y alguien que no da o no pega ni un palo al agua es alguien que no colabora, un
vago que no es capaz ni de remar un rato con sus compañeros.
9. Estar hecho un
Cristo
La religión da para muchas
expresiones en España, y esta es posiblemente de las más usadas. El significado
es bastante directo también. Todos sabemos que Cristo (Jesús de Nazaret) no
acabó sus días en la Tierra en demasiado buen estado: látigos, piedras, cargar con
la cruz… Alguien o algo está hecho un Cristo cuando está, simplemente, hecho un
desastre. Siguiendo con las madres de la expresión anterior, aquí es cuando
finalmente decides salir de casa y te para en la puerta. “¿Cómo vas a salir
así? ¡Vas hecho un Cristo!”. Aplicable también a tu habitación, que está hecha
un Cristo.
10.
Pintar la mona
No confundir con “dormir la mona”
(dormir la borrachera), porque esta no tiene nada que ver con el alcohol. Las
personas que no dan un palo al agua suelen también pintar la mona bastante, que
significa no hacer nada, estorbar o estar fuera de lugar. Si, por ejemplo, en
el trabajo no tienes mucho que hacer, dirías que te pasas el día pintando la
mona. Pasando el tiempo aburrido y de forma inútil.
El origen de esta expresión no
está muy claro, pero se relaciona con un juego de cartas en el que se esconde
una, la “mona”, para que al final quede un jugador con una sola carta en la
mano, la que hace pareja con la que quedó fuera. Ser
impar, sobrar, ser inútil…
11. Tener mucho morro
Esto lo decimos muchísimo, así
que es importante entender qué te están diciendo si te echan en cara que tienes
mucho morro (o tienes “un morro que te lo pisas”). Y no, no tiene nada que ver
con tus características físicas, sino más bien con que eres un sinvergüenza,
que no tienes en cuenta al resto al hacer las cosas. ¿Un ejemplo? “Qué morro
tiene, siempre finge encontrarse mal para que le cedan el asiento en el
autobús”. Origen desconocido.
12. Colgar el
sambenito
Aunque los sambenitos nacieron
como unos sacos, previamente bendecidos, que se colocaban los primeros
cristianos a modo de túnica, similar a la que llevarían siglos después los
monjes benedictinos (de ahí lo de “San Benito”), acabaron siendo durante la
Edad Media la túnica de la infamia, algo que la Inquisición obligaba llevar a
los herejes. También se llamaba sambenito a los letreros que se colgaban en las
iglesias con el nombre y castigo de los condenados, una especie de humillación
pública.
El significado se ha mantenido:
decimos que a alguien le han colgado el sambenito de algo cuando es acusado de
algo que, en el significado actual, no ha hecho y, sobre todo, con el
descrédito que eso provoca. “Le colgaron el sambenito de pesado y ya nadie quiere
viajar con él”.
